
«Controlar la tensión arterial es fundamental para las personas que tienen diabetes, especialmente cuando coexiste con enfermedad renal crónica (ERC). Ambas enfermedades están estrechamente relacionadas y se potencian mutuamente, aumentando el riesgo de complicaciones graves como el deterioro renal progresivo o las enfermedades cardiovasculares. Se estima que más del 70% de las personas con diabetes tipo 2 (DM2) presentan hipertensión arterial. Esta combinación requiere un enfoque terapéutico personalizado y riguroso, con un seguimiento estrecho por parte del equipo médico.»
María Marqués Vidas.
Servicio de nefrología del Hospital Universitario Puerta de Hierro. Madrid.
RICORS RD24/0004/0028 ISCIII.
Paula Sánchez Briales, José Portolés Pérez*.
Servicio de nefrología del Hospital Universitario Puerta de Hierro. Madrid.
* RICORS RD24/0004/0028 ISCIII.
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