
Esta declaración de posición conjunta de la EASD y la ADA examina la evolución y el impacto de la tecnología para la diabetes, desde los glucómetros básicos hasta los sistemas automatizados de administración de insulina. Los autores enfatizan que el éxito del tratamiento depende de una atención individualizada que considere las preferencias, capacidades cognitivas y el entorno socioeconómico de cada paciente. Se identifican desafíos críticos como la brecha digital y las disparidades en el acceso, instando a los profesionales a superar sesgos implícitos para garantizar una provisión equitativa de estos dispositivos. El documento resalta los beneficios de la monitorización continua de glucosa y los sistemas de circuito cerrado tanto en diabetes tipo 1 como tipo 2, demostrando mejoras en el control glucémico y la calidad de vida. Además, se proponen soluciones prácticas para manejar barreras psicológicas, problemas dermatológicos y la necesidad de formación continua para personas con diabetes, profesionales y cuidadores. En última instancia, se aboga por integrar el monitoreo remoto y la innovación tecnológica para crear un estándar de cuidado más accesible y personalizado a nivel global.
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