
Este estudio clínico aleatorizado analiza cómo el momento de la inyección de insulina influye en la salud vascular de pacientes con diabetes tipo 1. Los investigadores compararon la administración de dosis 15 minutos antes de comer frente a 15 minutos después, utilizando a sujetos sanos como grupo de control. Los resultados demuestran que aplicar la insulina antes de la comida no solo reduce significativamente los niveles de glucosa posprandial, sino que también incrementa el flujo sanguíneo microvascular en el corazón. Por el contrario, retrasar la inyección provoca una mayor hiperglucemia y no genera beneficios en la circulación cardíaca. En conclusión, la sincronización adecuada del tratamiento es fundamental para proteger la función cardiometabólica y mejorar el acoplamiento entre el metabolismo y la perfusión sanguínea.
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